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Robots y drones, la nueva revolución industrial

Robots y drones, la nueva revolución industrial

María Guilarte
Por
28 marzo, 2014
Tendencias

Desde el comienzo de la era industrial, cuando la artesanía dejó paso al trabajo mecanizado y la tecnología se convirtió en una herramienta de trabajo esencial, se han vivido cambios extremos en los procesos de fabricación. Ahora, con los enormes avances que se están produciendo nos encontramos en medio de otro cambio.

Lo que nunca hay que olvidar es que detrás de esta tecnología se encuentran los humanos, somos nosotros los que les enseñamos a las máquinas qué hacer y cómo hacerlo. Pero siempre se ha temido que llegue el día en que las máquinas superen a sus creadores en la capacidad de crear y pensar. Muchos expertos ya han puesto fecha a esta realidad y la fijan para dentro de 100 años.

En Goberment Tecnology cuentan que la clase media disminuye debido a la tecnología, ya que muchas máquinas están empezando a sustituir determinados trabajos. Como ya pasara en 1760, ellas lo hacen con una mayor productividad y de forma automática. Pero siempre se han encontrado e inventado nuevos trabajos que las tecnologías contemporáneas no podían suplir.

A largo plazo, todo el mundo se beneficiará de los avances tecnológicos y mientras esto sucede a la gente no le quedará más opción que recuperarse en medio de una economía en constante adaptación. Lo que está claro es que si una máquina hace un trabajo mejor que una persona, no tiene sentido detener este progreso por el miedo a perder algunos puestos de trabajo. Pero aun así, lo más duro es que hoy en día encontrar o «inventar» un nuevo puesto de trabajo. Ahora es mucho más difícil que en 1760.

Cuando los economistas echan la vista atrás ven que fue en 1999 cuando se produjo el cambio. La productividad crecía, pero no lo hacía de la misma forma el ingreso per cápita de los hogares. El ingreso medio por hogar sufrió una fuerte caída y el empleo no se recuperó como debiera después de la Gran Recesión Estadounidense y se produjo un notable aumentó la llamada «clase baja».

Andrew McAffe y Erik Brynjolfsson, directores y profesores del Sloan School of Management del MIT, denominan esta divergencia como «El gran desacoplamiento». La tecnología, en su término más amplio, puede ser desde el palo que utiliza un chimpancé para comer hormigas, hasta el cohete que envía, a este chimpancé, al espacio. Las tecnologías de hoy en día son más escalables y complejas que las que se utilizaban hace 20 años y esta es la razón principal de este desacoplamiento.

Hace 20 años para crear una nueva carretera se necesitaba que un equipo de trabajadores fueran a la zona, tomaran fotos, hicieran mediciones, volvieran a la oficina y evaluaran la información. Según el MIT, hoy en día se podría enviar un drone que mandaría estos datos a un sistema que generara un modelo en 3D de la carretera. Después, los empleados, tendrían que validar los datos generados por el software. De igual manera se necesitarían personas que vigilaran el estado de las máquinas y perfeccionaran su funcionamiento, pero serían muchos menos que hace 20 años. El problema lo tiene ese trabajador que no sabe cómo modelar con un software en 3D o diseñar drones.

drone

Según un estudio realizado por los investigadores de la Martin School de Oxford, en los próximos 20 años, más o menos, cerca del 47% de los puestos de trabajo podrían ser sustituidos por la automatización. 

«La tecnología es la primera en la carrera, pero nuestras habilidades, nuestras organizaciones, nuestras instituciones no se mantienen al día» explica  Brynjolfsson «A medida que se adaptan, vamos a ver cómo se beneficia nuestra economía, pero de momento hay tecnología con más potencial que el que se está utilizando actualmente«

Esta tendencia es solo un comienzo. Muchos economistas, tecnólogos y políticos están de acuerdo con McAfee y Brynjolfsson. La gente encontrará nuevos puestos de trabajo tal y como siempre ha hecho y no se necesitará ninguna intervención; para algunos, solo se trata de una recesión. Pero Brynjolfsson llama la atención: «la gente necesita examinar detenidamente la tecnología«.

Por ejemplo, los prototipos de vehículos autónomos en las carreteras. En algunos estados de EE.UU. ya se están escribiendo leyes que permitan este tipo de coches ya que creen que estarán presentes para el 2050.

Hace unos dos meses Google compró ocho empresas dedicadas a la robótica y el aprendizaje automático y no lo ha hecho porque quiera lanzar un coche que se conduzca solo, si no por que para ellos un robot inteligente puede mejorar la productividad de cualquier compañía.

Pero volvemos otra vez al mismo problema: la tecnología crece mucho más deprisa de lo que nos adaptamos los humanos. No nos levantaremos una mañana y solo habrá coches automáticos, pero cuando esto llegue los taxistas y transportistas se convertirán en un anacronismo.

Además, desacoplamiento significa que la clase alta crecerá y que la media se verá reducida. Según Brynjolfsson «en muchas de las tecnologías digitales hay un ganador que se lo lleva todo o un ganador que se lleva la mayor parte económica, se trata de un escenario donde puedes conseguir que un pequeño grupo de personas produzca un mejor software, y una vez que se ha digitalizado puede replicarse 10 o 100 millones de veces y con ello dominará el mercado» Según Brynjolfsson, «el software se está comiendo el mundo«.

El software te puede aconsejar, analizar datos y automatizar la entrada de datos. Robots como el Watson de IBM ya pueden diagnosticar y recomendar tratamientos médicos. Un estudio mostró que Watson era capaz de diagnosticar cáncer de pulmón con una precisión del 90%, en comparación con el 50% de los médicos humanos «No hay un una ley económica que diga que todo el mundo vaya a beneficiarse del progreso tecnológico, incluso si la empanada se hace todavía mucho más grande. Creo que hay un gran potencial para preocuparse y eso me preocupa«.

robot almacen

Amazon gastó 775 millones de dólares en 2012 para comprar Kiva System, especializada en sistemas robóticos automatizados en centros de distribución para eCommerce. Hoy en día Amazon utiliza estos robots para recoger mercancías de palés, de esta forma ahorra en tiempo y trabajadores. Esta compra se produjo poco después de que Amazon comprobara que los trabajadores caminaban unos 16 kilómetros por turno. Al añadir estos robots, la mayoría de los trabajadores agradecieron tener más tiempo para dedicar a las labores administrativas y no tener que andar tanto, pero por otro lado, Amazon no necesitaba ya muchos trabajdores.

Si la tecnología sigue avanzando a este ritmo, un solo hombre desde las Bahamas podría controlar la empresa desde su smartphone. Puede parecer una afirmación muy exagerada, pero hace un tiempo no creíamos en coches que se condujeran solos y aparatos que hablan y ahora estas tecnologías están «pasadas de moda».

Investigadores del laboratorio de ciencia e inteligencia artificial del MIT están desarrollando un modelo teórico y algoritmos que permitan que robots, como el que utiliza Amazon, puedan comunicarse entre ellos, de forma que los problemas se regulen de manera más sencilla y sobre la marcha, además también les permitiría comunicarse con otros aparatos y con los humanos. Llegados a este punto, una vez que los robots pudieran hablar los unos con los otros no se necesitaría trabajadores en los almacenes.

Si la Revolución Industrial sustituyó la fuerza de los trabajadores, para Brynjolfsson esta segunda era sustituirá la inteligencia: «En cuanto se pueda automatizar y aumentar las tareas mentales, está menos claro si estas tareas serán un complemento o sustituirán al trabajo humano, y esta es una de las cosas en las que estamos trabajando ahora como sociedad»

El avance del Internet de las Cosas hará que estos robots que por ahora realizan tareas mecánicas pasen ha realizar acciones complicadas que requieran el análisis de grandes cantidades de información y toma de decisiones. En Oackland, California, existe el Domain Awareness Center (centro del dominio del conocimiento), que monitorizará el crimen de las ciudades y busca conseguir que el reparto de las fuerzas del orden sea mucho más eficiente.  Del mismo modo se desarrollará un software predictivo que analice los niveles y acciones criminales en las ciudades. Con un mejor uso de los datos y de los sensores distribuidos por la ciudad, se podría reducir el número de policías o funcionarios del orden que cubren un área geográfica determinada, además de que podrían trabajar de forma más eficiente.

Antes de tomar posiciones acerca de si esto es malo o bueno, lo primero que hay que hacer es aceptar que el progreso tecnológico es inevitable.

«Se ha dicho que la mejor idea que tuvo Estados Unidos fue crear una educación pública masiva» explica Brynjolfsson «Esto nos ayudó a pasar de una economía agrícola a una basada en la industria y los servicios. Esto no ocurrió por accidente, si no que se pasó a través de las políticas públicas. Vamos a tener que reinventar lo que es la educación y centrarla más en la creatividad y las habilidades interpersonales, cosas en las que las máquinas no son muy buenas y la gente ya no tendrá que sentarse en un aula en fila y en silencio, escuchando instrucciones y llevándolas a cabo«.

Fotos: Shutterstock.com