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Silicon Valley y el miedo a la burbuja puntocom

Silicon Valley y el miedo a la burbuja puntocom

María Guilarte
Por
31 marzo, 2014
Tendencias

Silicon Valley, la capital de la innovación tecnológica, donde imaginación, ciencia y realidad se hacen todo uno, no vive sus mejores momentos. Desde hace un tiempo parece que la amenaza de la burbuja se cierne sobre ella. Desde que despuntara allá por el 2005, ha pasado tanto penas como glorias.

Salieron a la luz los tejemanejes que llevaban a cabo los líderes empresariales (Steve Jobs, Eric Schimidit) y mientras tanto el precio de la vivienda en esa zona se disparaba.

Fred Wilson, fudador de Union Square, escribía que las altas valoraciones de empresas nuevas reflejan los bajos tipos de interés de forma que la burbuja tecnológica sigue creciendo: «Las valoraciones se encuentran en niveles extremos por que no se puede obtener un retorno decente sobre el dinero haciendo cualquier otra cosa«. Por su parte, Bill Gurley, socio en Benchmark Capital, dijo que los empleados de las tecnológicas no parecían comprender el riesgo que estaban asumiendo a trabajar para compañías que realmente no producen dinero.

El problema es que mientras se extiende la idea de que Silicon Valley vive en medio de una burbuja tecnológica, ésta se retroalimenta y sigue creciendo. Pero los expertos llaman la atención sobre que la situación no es la misma que en el 2000, cuando se sucedió la famosa crisis de las puntocom .

«La situación es tan distinta que compararlo es no tener ni idea de lo que es una burbuja. Cuando alguien dice que Twitter o Facebook salen a Bolsa con valoraciones infladas, yo digo que es posible, pero que salidas a Bolsa con valoraciones así hay todos los días, no sólo en tecnológicas«, considera Antonio Manzanera, autor del libro Finanzas para Emprendedores y director de Savior Venture Capital.

Por su parte, los análisis financieros dicen lo mismo: no os creáis el hype de la burbuja, esta vez es diferente. El mercado es más maduro, los modelos de negocio son más sensatos y las empresas cotizadas tienen más años. En las que no están en Bolsa, el potencial se mide en su posible venta. «La valoración de startups está basada en el precio al que se espera que se puede vender. Un inversor de capital riesgo jamás invierte en un lugar donde no tiene la certeza más o menos de que va a salir. Esto es como el que tiene un piso en la calle Serrano y dice que es rico. Serás rico, pero si no lo vendes no puedes rentabilizar«, explica Manzanera

Esta es la razón por la que estamos viendo que compañías sin ingresos y beneficios obtienen cientos de millones de dólares en fondos de inversión gracias a las «valoraciones» de los analistas. Un ejemplo, la sonada compra de WhatsApp por parte de Facebook por 19.000 millones de dólares. Un precio que multiplica con creces los ingresos de WhatsApp y del que Facebook no tiene intención de reembolsar de forma agresiva en corto plazo.

Hace un par de años nos llevamos la manos a la cabeza cuando se compraron Tumblr e Instagram (por Yahoo! y Facebook, respectivamente) y solo se pagó 1.000 millones de dólares por ellas. Después de dos años, estas empresas siguen sin generar ningún ingresos, pero mirándolo en perspectiva parece que 1.000 millones de dólares fue tan solo calderilla.

Para suavizar los ánimos, en The Wall Street Journal escribían que la situación ha cambiado mucho desde el año 2000, cuando el Nasdaq estaba dominado por empresas como eToys y Pets.com. Ahora la fotografía dista mucho, a pesar de las valoraciones que reciben empresas que no generan ingresos, las que sí que lo hacen son empresas series y asentadas como Microsoft, Cisco System y Apple. 

A pesar de todo el miedo aparece cuando empresas como Twitter salen a Bolsa con un precio por acción de 26 dólares para subir en una semana hasta los 75 dólares y seguir bajando hasta los 47 dólares que cuesta ahora mismo.

Aun así, le fue mejor que a Facebook, que tras su salida a Bolsa, con un precio por acción de 38 dólares y su posterior descalabro, tuvo que enfrentarse incluso a una demanda colectiva de pequeños inversores.

Ahora mismo, se vive la misma historia aunque a menos escala. King ha sido la última en salir a Bolsa, aunque su modelo de negocio se podría decir que es redondo, parece que no ha triunfado entre los inversores. Tras su estreno la semana pasada sus acciones se desplomaron un 15,6% y no pasó la prueba de fuego del mercado.

Morgan Stanley también es de los que llama a la calma y pide a los inversores que se relajen, ya que cerca del 40% de las acciones tecnológicas están operando cinco veces por encima de sus ventas en un nivel sólo comparable a finales de la década de los 90. Por otro lado explican en Expansión:

«Hay diferencias respecto a aquella situación previa al año 2000: la mayoría de las acciones tecnológicas con un precio quizá demasiado alto no son las que tienen grandes capitalizaciones de mercado. Y un estallido de la hipotética burbuja a base de empresas pequeñas y de rápido crecimiento parece menos problemático que posibles liquidaciones de megacompañías con mayor peso en las bolsas de valores«.

Imagen: shutterstock